Estoy seguro de que estaréis de acuerdo conmigo en que una de las sensaciones más maravillosas que uno puede tener en la vida es el saber que hay una persona en la que en un momento determinado, en cualquiera, puedes confiar, a la que puedes abrirte, con la que puedes hablar o con la que, simplemente, puedes divertirte.
Pero hay veces...que la realidad incluso supera a la ficción. Un simple gesto, un cruce de miradas, un leve sonido emitido y todo entra en contacto entre las dos personas. Como por arte de magia, ambas saben lo que el otro quiere decir, lo que pasa en ese momento por su cabeza, lo que necesita oír y lo que necesita sentir. Afortunadamente, puedo decir que tengo a una persona así, a una amiga única.
Una persona sensible, culta, con la que se puede hablar de todos los temas, sin secretos ni juicios innecesarios, una persona a la que me abro de par en par y que nunca, en la vida, me ha defraudado en un momento jodido. Y los ha habido, pero ella siempre ha estado ahí. Una persona que siempre sabe lo que decir, que siempre sabe dar la palmadita en la espalda, que siempre sabe escuchar y aconsejar y que, por qué no decirlo, siempre sabe pegarse una buena fiesta, porque en la vida hay que pegarselas.
Una persona con la que no hay piques, con quien las cosas se dicen si hay que decirlas y con la que, tengo la total seguridad, compartiré amistad el resto de mis días. Sé que suena categórico pero estoy seguro, no me va a fallar ni yo le voy a fallar a ella. Ya no, es imposible, hay demasiada relación y demasiadas experiencias como para echarlas a perder...hay demasiado saber cómo es la otra persona y lo que necesita en todo momento.
Gracias por estar ahí perri, y gracias adelantadas por estar ahí el resto de mi vida. Tu amigo Evaristo.
Música eres tú
Hace 13 años

