domingo, 16 de enero de 2011

De 18:30 a 20:30

18:30. Sentados en un banco del parque. Frente a un lago repleto de patos, con un tremendo chorro de agua disparado hacia el cielo. Disparado como mis sentimientos. Sonreímos. Nos miramos. Digo una chorrada. Nos reímos a carcajadas. Perseguimos a una gallina. Coinciden nuestras miradas y nuestras manos, ansiosas por acariciarse. Ansiosas por no separarse jamás.

Pequeña cafetería. De noche, con la única luz de unas amarillentas farolas. San Francisco para ella. Capuccino para mí. Quizás el café que me ha dejado mejor sabor de boca en toda mi vida. Por tomármelo junto a ella. Suena música...variopinta, por decir algo. De nuevo esa mirada. Joder. Acabo de derretirme por dentro, de sentir como el amor se impulsaba hasta por el último rescoldo de mi cuerpo. Nos besamos. Nos miramos. Nos volvemos a besar y nos volvemos a mirar. Muy cerca, acariciando su pelo. Nos comunicamos con la mirada. Como se puede, en unos pocos segundos pasajeros e ínfimos, decir tanto sin hablar nada. De nuevo momentos inolvidables junto a ella. De repente, la anécdota. Una niña anónima, desconocida, nos echa una foto. Nos volvemos a reír. Es lo que tiene estar junto a ella. Hace de la vida algo único. Crea momentos inolvidables de la nada. Convierte mi vida en una aventura sencillamente deliciosa.

20:30. Recorremos nuestros pasos anteriores para volver donde todo empezó. El banco. Pero ahora han cambiado muchas cosas. No hay ruido de personas, de niños jugando, de mayores charlando. No hay luz, sólo las farolas y una luna inmensamente bonita. Quién sabe si porque hoy lo veo todo diferente. El chorro de agua
sigue surcando los cielos, iluminado en su base por unos potentes focos. Las luces se reflejan en el agua. Si ella estuviera en el lago, lo iluminaría todo. Luz celestial. Pero no sólo el entorno ha cambiado. Algo dentro de mí también lo ha hecho. Si es posible, que lo dudo, me he enamorado aún más. Acabo de superar el infinito. Cuando pensaba que no la podía querer más, me ha sucedido. Me he alterado por dentro. Me he desbordado. Mis sentimientos no caben en mí, deseosos de salir al exterior y mostrarse. A ella. Porque sin ella, no son nada.

21:10. Toca despedirse. Se me rompe un trocito del alma. Pero quiero que hasta el último segundo, hasta la última centésima sea inolvidable. Acaricio su cara, la acerco a mí y la beso. Sonando la canción del día. No me desmayo allí mismo por no sé muy bien qué razón. Qué manera de querer. Qué manera de vivir feliz. Qué manera de estar jodidamente enamorado :)