miércoles, 11 de abril de 2012

De espaldas a Leiva

Sala Paris 15. Concierto de Leiva. Una parte importante de Pereza, uno de nuestros grupos. Un concierto lleno de ritmo, marcha, canciones profundas, letras misteriosas. A los dos nos encanta, nos dejamos absorber por el ambiente, cantamos, nos abrazamos y bailamos.

De repente empieza a sonar una canción. Una canción increíble, que siempre recordaré. La abrazo todavía más fuerte, le doy los besos más cariñosos que soy capaz. Se da la vuelta y me abraza. Le da la espalda a Leiva, al resto de músicos, a los espectadores que cantan y dan saltos, al resto del mundo. Al tiempo, que de repente se congela.

Todo ha desaparecido, todo se ha desvanecido, se ha congelado. Nos hemos transportado, desde allí y cogidos de la mano, hasta el infinito. Juntos. Alegres. Felices. Como desde que comenzamos, como en todos los momentos que hemos pasado juntos, como en todas las siuaciones que hemos vivido.

La canción termina, el abrazo se acaba, los besos se terminan y volvemos al concierto. Pero los dos nos miramos, conscientes de lo que acaba de ocurrir. Una prueba de amor imbatible, una prueba de amor sincero, una prueba de amor apasionante.

sábado, 11 de febrero de 2012

Dos notas

7:00 de la mañana. Lunes, si es que se le puede llamar día a esas horas. Suena el despertador, con el consiguiente posponer a continuación. Finalmente, tras 5 minutos de maldiciones, se levanta, saluda a su perra, abre la persiana y se va a la ducha.

8:15 de la mañana. Ahora ya sí un poquito más lunes que antes. Tiene sueño, está cansada, no le gusta especialmente estar allí. Pero lo ha conseguido. Ha luchado contra todo y contra todos: sus nervios, sus miedos, sus inseguridades. Contra la gente que no ha estado ahí. Yo no podía estar a su lado en aquel momento, pero si lo hubiera estado, le hubiera pasado dos notitas en papel.

La primera de ella tendría escritas todas las cosas duras, todo lo que se ha interpuesto en su camino. Aquello contra lo que ha tenido que luchar, aquello que le hacía pasar malos ratos, aquella gente que no confiaba en ella.

En la segunda habría unos simples trazos. Los de aquella personas que sí han estado con ella. Aquellas personas que la han animado. Aquellas personas que la han escuchado. Aquellas personas que la han apoyado. Y por qué no decirlo, aquellas personas que le han dado su hombro para que llorara en él. Y después habría un breve trazo con lo más simple y más importante de todo: su vida. Porque a pesar de todo, de todas las dificultades, sigue siendo una persona realmente maravillosa. Una persona de las que, cuando te cruzas con ellas, eres incapaz de olvidar. De las que te marcan. Una persona llena de esperanzas y de sueños.

Probablemente la segunda nota sería más corta, que no por ello menos vacía. Porque al final, uno se da cuenta de las cosas que realmente importan. Es en ese momento cuando deja de lado los lamentos, cuando deja de preocuparse por la primera nota y comienza a darse cuenta de lo afortunado que es por tener la segunda nota. Y entonces sólo tiene que hacer una cosa: disfrutar de ella.

Gracias por este año y medio gordi :)