sábado, 11 de febrero de 2012

Dos notas

7:00 de la mañana. Lunes, si es que se le puede llamar día a esas horas. Suena el despertador, con el consiguiente posponer a continuación. Finalmente, tras 5 minutos de maldiciones, se levanta, saluda a su perra, abre la persiana y se va a la ducha.

8:15 de la mañana. Ahora ya sí un poquito más lunes que antes. Tiene sueño, está cansada, no le gusta especialmente estar allí. Pero lo ha conseguido. Ha luchado contra todo y contra todos: sus nervios, sus miedos, sus inseguridades. Contra la gente que no ha estado ahí. Yo no podía estar a su lado en aquel momento, pero si lo hubiera estado, le hubiera pasado dos notitas en papel.

La primera de ella tendría escritas todas las cosas duras, todo lo que se ha interpuesto en su camino. Aquello contra lo que ha tenido que luchar, aquello que le hacía pasar malos ratos, aquella gente que no confiaba en ella.

En la segunda habría unos simples trazos. Los de aquella personas que sí han estado con ella. Aquellas personas que la han animado. Aquellas personas que la han escuchado. Aquellas personas que la han apoyado. Y por qué no decirlo, aquellas personas que le han dado su hombro para que llorara en él. Y después habría un breve trazo con lo más simple y más importante de todo: su vida. Porque a pesar de todo, de todas las dificultades, sigue siendo una persona realmente maravillosa. Una persona de las que, cuando te cruzas con ellas, eres incapaz de olvidar. De las que te marcan. Una persona llena de esperanzas y de sueños.

Probablemente la segunda nota sería más corta, que no por ello menos vacía. Porque al final, uno se da cuenta de las cosas que realmente importan. Es en ese momento cuando deja de lado los lamentos, cuando deja de preocuparse por la primera nota y comienza a darse cuenta de lo afortunado que es por tener la segunda nota. Y entonces sólo tiene que hacer una cosa: disfrutar de ella.

Gracias por este año y medio gordi :)