miércoles, 11 de abril de 2012

De espaldas a Leiva

Sala Paris 15. Concierto de Leiva. Una parte importante de Pereza, uno de nuestros grupos. Un concierto lleno de ritmo, marcha, canciones profundas, letras misteriosas. A los dos nos encanta, nos dejamos absorber por el ambiente, cantamos, nos abrazamos y bailamos.

De repente empieza a sonar una canción. Una canción increíble, que siempre recordaré. La abrazo todavía más fuerte, le doy los besos más cariñosos que soy capaz. Se da la vuelta y me abraza. Le da la espalda a Leiva, al resto de músicos, a los espectadores que cantan y dan saltos, al resto del mundo. Al tiempo, que de repente se congela.

Todo ha desaparecido, todo se ha desvanecido, se ha congelado. Nos hemos transportado, desde allí y cogidos de la mano, hasta el infinito. Juntos. Alegres. Felices. Como desde que comenzamos, como en todos los momentos que hemos pasado juntos, como en todas las siuaciones que hemos vivido.

La canción termina, el abrazo se acaba, los besos se terminan y volvemos al concierto. Pero los dos nos miramos, conscientes de lo que acaba de ocurrir. Una prueba de amor imbatible, una prueba de amor sincero, una prueba de amor apasionante.