- Silvano, tengo que hablar contigo.
- Dime.
- Ya sabes que llevo un tiempo con la rodilla fastidiada...y no puedo más. Sabes que me encanta, adoro ésto, pero creo que no merece la pena estar siempre fastidiado y preocupado por lo mismo.
Hace 4 años, sobre estas fechas, tuve esta conversación con mi entrenador de baloncesto por aquel entonces. Hace 4 años tuve que dejar de entrenar, tuve que dejar de jugar y, en definitiva, tuve que dejar de vivir el baloncesto. Por supuesto que me sigue gustando, lo sigo adorando y no hay partido que vea si puedo ( desde los actuales por la televisión hasta los grandes clásicos que se pueden conseguir por Internet ) pero....no es lo mismo. El baloncesto no es verlo sino jugar, pelearse con los rivales, picarse, sonreír cuando sabes que le estás ganando la partida a tu rival o apretar los huesos, los músculos y hasta el último recoveco de tu cuerpo cuando las cosas no van bien y tienes que llegar al cielo a base de intensidad.
Además hoy día soy capaz de hablar del tema con total naturalidad pero en su tiempo reconozco que fue duro, muy duro. Es más, quizá haya sido uno de los momentos más duros por los que he pasado en toda mi vida. Es complicado con 18 años hacerse a la idea de tener que dejar una de tus pasiones, una de las cosas con las que más disfrutas en la vida y, encima, debido a una lesión escondidiza y resbaladiza como pocas. Ve al gimnasio y verás cómo mejoras; y nada. Ve al fisio y date tal tratamiento y verás como mejoras; y nada. Haz natación y verás como mejoras; y nada. Nada, nada y nada, exactamente lo mismo que podía jugar. Nada. Y tú queriendo ayudar a tus compañeros, queriendo disfrutar...simplemente queriendo hacer eso que tanto te gusta y que tanto te hace pasar buenos ratos. Pero no puede ser, y plantearse eso con 18 años es un reto.
Afortunadamente, creo que hoy puedo decir que he superado ese reto. No puedo jugar al mismo nivel que antes ni puedo hacer entrenamientos habituales, pero echo mis pachangas con los amigos que al fin y al cabo, y como siempre en la vida, es lo más importante. Y con eso es con lo que me quedo, con la gente que conozco y con la que tengo buenas relaciones gracias al baloncesto y, por supuesto, con todos los buenos y malos momentos que he vivido practicándolo.
Por todo éso, gracias BA-LON-CES-TO.
Música eres tú
Hace 13 años
Ánimo tío, hemos perdido un jugador de baloncesto, pero hemos ganado un gran ingeniero!!!
ResponderEliminarQuerido compañero y amigo, me remito a unos versos de un sabio poeta para mí: mi padre...
ResponderEliminarLa circunstancia, Reina y Señora,
la que todo lo domina,
la que de mañana te adora
y por la noche te elimina.
Ni evitarla ni apartarte,
VENCERLA es ADAPTARTE.
(...)
Cambia el punto y final por una coma,
continúa con letra clara, legible,
y si no consigues ser el Rey de Roma
tampoco serás el hombre invisible.
De un pequeño "loquillo" a un Gran Hombre: me ha emocionado esta desconocida historia para mí. El día a día, con los estudios, con el trabajo y con el devenir diario en definitiva, hace posible que todos nos levantemos de esa caída y, aún con rotura, algunas historias que escuchamos mucho peores de superación, hace que sea una mera esguince.
Un abrazo.