viernes, 26 de agosto de 2011

Un viajero silencioso

Almería capital. El Gran Hotel de Almería. El cargadero de mineral. Mojácar. Las Negras. San José. Mónsul. El mirador de La Amatista. Rodalquilar. La Isleta del Moro. Pueden parecer muchas, muchísimas cosas para apenas tres días. Pero lo cierto es que ha cundido y sí, hemos hecho muchas cosas. Hemos visto multitud de rincones. Hemos probado gran cantidad de platos. Hemos disfrutado de maravillosas vistas. Hemos charlado. Nos hemos reído. Nos hemos relajado. Hemos disfrutado. Definitivamente, es mucho.

Pero no, eso no es nada de nada. Inapreciable. Insignificante. Mucho es lo que he disfrutado de ella. Mucho es lo que he indagado en su interior. Mucho es lo profundamente que he mirado en sus ojos, recorriendo hasta el último recoveco de sus apasionantes iris. Mucho es lo mucho que me ha enseñado. Mucho es, en definitiva, lo que he vivido con ella. Lo que la quiero.

También ha sido mucho lo que hemos hablado. Increíbles conversaciones, apasionantes y absorbentes como nunca. Conversaciones intrascendentes. Conversaciones de humor. Conversaciones que parecían una lucha, donde ganaba el que dijera más tonterías, y que me han hecho reír como nunca antes. Conversaciones interesantes, sobre temas importantes. Conversaciones profundas, ahondando en algún aspecto importante para nosotros. Conversaciones que llenan.

Pero a veces, aunque pueda parecer extraño, uno no aprecia tanto lo que hace como lo que deja de hacer. Al igual que hemos hablado, ha habido momentos de silencio. De no hablar. De escuchar. A veces el viento. A veces el revoloteo de las hojas. A veces el mar de fondo. A veces el piar de un montón de pájaros cantando a la naturaleza. A veces, la nada. Absorto en un momento mágico, una mirada afilada, calurosa, romántica, irresistible. Una mirada de amor. Y precisamente amor sí que hay mucho. Más del que nadie puede imaginar. De hecho, resulta increíble como un viajero silencioso puede disfrutar de momentos tan elocuentes, tsn habladores, tan llenos de significado. Te quiero :)

miércoles, 3 de agosto de 2011

De santos y ángeles

Sobre las 21:00 h. Granada. Mirador de San Nicolás. Ha costado llegar. Un día muy entretenido y divertido, pero también tremendamente cansado, en el Parque de las Ciencias. Un viaje en coche, madre mía que viaje, lleno de nervios y carcajadas. Y aún así nada comparable a lo que venía después. Por dónde diantres se entrará a la calle Elvira. Dónde estará la Granada 10. Mira aquí está. Pues vamos, subamos. Las tiendas moras y hippies, con sus cachimbas. Sus bolsos de cuero. Sus pareos. Su embriagante olor, su cautivadora esencia. Le gustan, se lo noto en la mirada. Esa mirada brillante y profunda, llena de curiosidad. Unida inseparablemente a esa sonrisa, mezcla de satisfacción, de felicidad y de agradecimiento por llevarla allí. Las gracias a ti Alba.

Cuando estuve allí hace poco más de un año, sabía que volvería. Pero esa vez, volvería con alguien muy especial para mí. Aquella vez, esas tiendas, esas teterías, ese ambiente me cautivó a mí. Sentía deseos de mirar hasta el último recoveco, deseos de guardar en mi memoria todos aquellos momentos. Quizás es porque querría contarlos y hablar de ellos. Pero nada comparado a estar allí contigo, recorriendo aquellas antiguas calles con tu mano pegada a la mía.Seguimos subiendo a nuestro ritmo, disfrutando de todo aquello. Una foto. Ese vestido hippy tan llamativo. Un bolso de cuero. Un cuadro con un poema árabe. De repente, la gente se hace menos numerosa y nos perdemos. Damos varias vueltas por aquellas calles sin encontrar el camino. ¿Pero sabes qué? Nunca he estado más tranquilo. Porque estoy contigo. Incluso perdido, cansado y sudado, la vida es maravillosa a tu lado. Podría perderme en el infinito, podría perderme en un agujero negro o en una escalera infinita de Escher, pero estando a tu lado sería feliz.

Porque esa es la palabra, gordi. Feliz. Felicidad. ¡Qué facil es decirlo, y qué difícil es alcanzarla! Supongo que es el objetivo de todo el mundo y uno, a lo largo de toda su vida, no para de hacer pesquisas, de intentar averiguar cómo se puede conseguir. Sin embargo, como con tantas cosas en su vida, uno sabe cuándo ha llegado realmente. Se da cuenta con sólo pararse a pensar un poco, de que realmente ya tiene todo lo que quería. Y se da cuenta, en el fondo, de lo sencillo que es conseguirla. Fíjate si es tan sencillo y complicado a la vez, que basta tener a mi lado a una persona como tú. Y por eso, y muchas cosas más, te dije aquella noche que lo nuestro sería duradero. Largo. Kilométrico. Infinito. Porque, ¿qué más da todo lo demás cuándo se es feliz? Te quiero amor :)