jueves, 10 de febrero de 2011

6 meses

Sinceramente, no sé cómo empezar. Tengo tantas ganas de escribir esto, tantas cosas que decir, tantas cosas que recordar, que ni siquiera soy capaz de elegir una de ellas. Se me amontonan las ideas y los sentimientos. Se me traba la lengua. No tecleo. Estoy emocionado.

Aumentos del ritmo cardiaco. Pelos de punta. Sonrisas espontáneas. Ruborizaciones. Emociones. Alegría. Felicidad. Pasión. Amor. Todos sustantivos. Pero podrían ser adjetivos. Podrían ser el ser. O el estar. Son el todo. Cuando tienes la suerte de experimentarlos día tras día, minuto a minuto, te das cuenta de lo que valen. De lo agradables que son. De cuánto los necesitas. Son tu tristeza y tu alegría. Tu tranquilidad y tu desenfreno. Tu vida, al fin y al cabo.

Así que, de todos los momentos que me vienen a la cabeza, por qué no quedarme con uno en concreto. Quizás el más importante de todos ellos. O no. Pero fue el primero de una inmensa lista de momentos inolvidables. Hace exactamente 6 meses, una noche como esta pero más calurosa, estaba nervioso. Agitado. No sabía cómo comportarme, cómo actuar. No sabía qué pasaría, qué ocurriría. Lo que, desde luego no sabía, es que esa iba a ser la última noche en la que mi corazón iba a estar solitario. Aprisionado desde entonces por el más bonito de los sentimientos. Aprisionado por la princesa, el ángel oscuro, el bizcochito, la gordi, mi niña o como la haya podido llamar alguna otra vez. Aprisionado por ella.

Es curioso como, a pesar de hacer tanto tiempo, aún soy capaz de recordar cada segundo de aquel día. Los paseos. Las conversaciones. Las caricias. Las risas. El beso. El primer beso. Delicioso e inocente. Delirantemente acogedor. Llegó para nunca más irse. Y sin embargo, a pesar de todo lo que recordar ese momento me provoca, no es la mejor sensación que puedo tener. Ni mucho menos. La mejor sensación es que hoy, 6 meses después, sigo teniendo exactamente los mismos síntomas que tuve aquel inolvidable día. Esos sustantivos, adjetivos o cómo se llamen. El amor joder, el amor. La tormenta que se desata en mi cuerpo cada vez que la veo, que la acaricio, que le hablo o que la escucho.

Ya me he emocionado y me he puesto nervioso. Pero no por lo que pasará mañana como hace 6 meses. Sino por saber lo afortunado que soy y la persona que tengo a mi lado. Te quiero :)

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