lunes, 11 de octubre de 2010

Flashes

Serranía de Ronda. Grandes montañas, a veces verdosas y a veces grisáceas, allí donde la altitud provoca la falta de oxígeno y va apagando la vida poco a poco. Salpicados por ese entorno, multitud de pueblecitos. Pequeños. Casi desaparecidos. Pocos habitantes. Preciosos. Merece la pena recorrerlos, darse una vuelta por sus ancestrales calles. Durante ese paseo, se echan de menos ciertas cosas. Sonrisas, abrazos, besos...en definitiva, amor. Y es ahí cuando aparecen los flashes.

Flashes. Recuerdos de momentos especiales, agradables, inolvidables. Momentos que han quedado guardados en mi memoria para siempre. Que me hacen sacar una sonrisa nada más pensar en ellos. Que me hacen ser feliz y darme cuenta de lo bonita que es la vida. Joder, que ganas de abrazarla. Mataría por hacerlo.

Benarrabá. Camino forestal. Pequeño hotel rural a un lado. Al otro unas impresionantes vistas del valle. Rodeando, infinidad de madroños, castaños y otros frutos. Añaden color al paisaje. Añaden vida a aquel entorno. La brisa sopla, suave pero insistente. FLASH. La abrazo, pasando mi brazo sobre su hombro. Acaricio su brazo con mi mano. La brisa mece su pelo, que se posa sobre mi piel. Se mueve, me hace caricias. Saben a gloria. No puedo evitar acercarla a mí y besar su frente. Quiero demostrarle todo mi cariño.

Benalauría. Centro del pueblo. En todos los lugares donde la vista alcanza, pequeñas casitas. Blancas, cuidadas, con flores, relucientes. Se respira tranquilidad, paz, bienestar. Miro al frente. Una calle angosta. Apenas un par de metros de ancho, con macetones plagados de rosas. Rojas. La flor del amor. FLASH. La tengo abrazada. Cara a cara. Mis manos acarician su cintura. Mis ojos miran a los suyos. Puedo ver dentro de ellos. Muy muy adentro. Ambos sabemos lo que pensamos, cómo nos sentimos. Conectamos, parecemos convertirnos en una sola persona. Me encanta la sensación de fundirme con ella, parecer que sólo somos uno. Y ahí están, un poco más abajo. Sus labios.

Ronda. Pleno centro histórico. La Maestranza. Un parque. Turistas, a montones. Me asomo al tajo, para ver las sumamente impresionantes vistas. Casi tan impresionantes como ella. Ni pensarlo, ya quisiera el tajo. A mi espalda el parador. Ventanas rodeadas de hiedra. Deben tener unas vistas increíbles, preciosas, muy románticas. FLASH. Una cama, los 2 tumbados. Una conversación. Difícil de iniciar para mí, sumamente fácil de seguir gracias a ella. Hablamos. Pensamos. No sería éste mal lugar para lo hablado.

1 comentario:

  1. Cómo consigues expresar tanto en tan pocas palabras. Me preguntas que por qué no escribo, ¿sabes por qué? porque ese don que tienes tú para decir exactamente lo que sientes, no lo tiene muchas gente. Te podría decir muchísimas palabras, pero dudo que cualquiera de ellas consiguieran hacerte llegar mi sonrisa ahora mismo, ya sabes cual.

    ResponderEliminar