Más de medianoche. Un nuevo día ha empezado, aunque en realidad sigue siendo el mismo. Y esperemos que dure mucho. Hoy no es el tiempo quien establece la separación entre días, sino tú. En el momento en que me despida de ti, en el momento en que te dé el último beso, entonces habrá aparecido el nuevo día.
Parque. Históricamente bastante dejado, ahora remodelado. Usualmente vacío, hoy inundado por el ruido de personas anónimas. Da igual. La esencia sigue siendo la misma. Hojas, a mitad de camino entre el verde y el otoñal amarillo. Caminos de tierra deshechos, con agujeros formados por la lluvia incesante de este invierno pasado. Y, al fondo, el lago.
Oscuro. Terriblemente oscuro. Curiosamente, esa oscuridad le da su valor. Apenas se ve reflejada la luna. También los edificios colindantes, duplicados como por arte de magia sobre las suaves aguas. De tanto en cuanto, aparece alguna onda en el agua, rompiendo la monotonía. Son los patos. Patos salvajes, sin descanso en la noche. Cazando. Acostumbrados a vivir rodeados de visitantes.
Ellos hacen el único ruido que se oye esa noche. Además del ruido de besos. Y de abrazos. Y de sonrisas. Y de satisfacción, en definitiva. Es imposible estar más a gusto. El interior se remueve. Por un momento, parece que las ondas del lago se han traspasado a mi interior. Qué tontería. Simplemente es el corazón, que no para de latir incesante...
Música eres tú
Hace 13 años
2 palabras, sólo 2 palabras, en chino o en español, ¡que más da!. Como si son en francés, en latín o en armenio. No importan las palabras, sino quién las dice y sobre todo, su mirada al decirlas. Sorpresa al escucharlas, por qué no decirlo, y de repente, la seguridad de sentir lo mismo me llena. Las digo, 2 palabras, con cierta reticiencia y conforme salen de mis labios, me doy cuenta de que no eran dudas, sino miedo. Miedo a lo que siento, porque una vez que se tiene, es cuando puede perderse. Pero, por suerte, consigo olvidar el miedo y no puede hacerme negar que estoy totalmente enamorada de él.
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